La amistad es
necesaria para la salud emocional, ya que las
relaciones con amigos nos proveen
de un marco o contención en donde podemos sentirnos confiados, relajados, sin
máscaras, en donde podamos ser, sin
aparentar nada.
Y esto es importante
mencionarlo porque, de acuerdo al contexto en donde nos encontremos en un
momento dado, asumimos diversos papeles o roles: el de cliente, de vendedor, de
alumno, de profesional, de jefe, de empleado, de vecino, etc. Roles fijos que nos restringen,
ya que hay ciertos límites y supuestos que no nos permitimos ni nos permiten
traspasar. Como consecuencia, vamos por la vida cargando y exhibiendo estas máscaras de un falso yo, presentándoselas
a quienes interactúan con nosotros.
Pero necesitamos un
espacio, un entorno, en donde poder
simplemente ser, para lograr desplegar nuestra genuinidad, veracidad y sinceridad.
Este es el espacio de la amistad, lugar de refugio y satisfacción, desprovisto
de enemistades, celos, competencias, intenciones egocéntricas y demás cuestiones
que terminan dañándonos a nosotros y al otro, y que, además, destruyen las
relaciones.
Tener amigos. Ser
amigos de otros. Benditos e invalorables regalos.
Ps. Alberto Carmona


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