Con toda seguridad te ha pasado que te sorprendes a vos
mismo con un torrente interminable de pensamientos en tu mente que se suceden
uno detrás del otro.
A veces, esa actividad mental, te lleva al pasado, recordando cosas que
acontecieron, que te dijeron, que vos
dijiste, que viste, que escuchaste, etc., y que provocan que te hundas en la
tristeza, la angustia y hasta la depresión.
Otras veces, por el contrario, el movimiento acelerado de
tus pensamientos, te arrastran hacia el futuro temible y temido, imaginándote situaciones
o cuestiones difíciles de afrontar, generando toda clase de temores que te paralizan,
te bloquean y que producen un enorme monto de ansiedad, haciendo que te
representes un mañana tormentoso e imposible de sobrellevar.
Ves entonces que si tus pensamientos tienen un contenido
cargado de pasado, la depresión se levanta amenazante de
negrura, desesperanza y tristeza. Y si contienen mucha carga de futuro, la intranquilidad y la falta de
paz interior te lleva de la mano hacia un estado de gran ansiedad. Pero es necesario que descubramos que tanto el pasado como el futuro son meras
ilusiones, y que no tienen existencia real. Lo único que realmente existe es este instante que estamos viviendo
ahora. El pasado son recuerdos. Y el futuro es una proyección de algo que
no existe.
Todos los sufrimientos emocionales de los seres humanos se
deben a esta hiperactividad de
pensamientos. Lo consideramos como algo normal, pero debemos verlo como lo
que realmente es: la fuente de todas las
desgracias humanas. Sí, porque todas las acciones destructivas y autodestructivas
tienen su comienzo y causa en el desenfrenado monólogo interno.
Por todo esto, no permitas que los pensamientos te dominen.
Tomá las riendas de tu mente. No dejes que te esclavicen. Que seas vos quien
controla tus pensamientos, y no que ellos te controlen a vos. Cuando notes que
tu mente te ha llevado al pasado o al futuro, volvé inmediatamente al momento
presente. Porque en el ahora, en este momento presente no hay ni depresiones
ni ansiedades. En este instante sólo
está la vida pura y plena. Decí: “pensamientos, ¡basta! No voy a continuar
alimentándolos ni fortaleciéndolos. La mente es mi servidora, y no mi dueña”.
Liberate del tiempo mental. Liberate del pasado y del
futuro. Disfrutá del aquí y el ahora. Porque la vida es el aquí y el ahora. No
existe nada más.
Ps. Alberto Carmona



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